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PREGÓN SEMANA SANTA PADUL 2018

Autor: Sergio Palomares Santiago
Fecha:10 de marzo 2018. 
Lugar: Centro Cultural Federico Garcia Lorca. 
Actuación: AM Jesús Cautivo de Granada

Semana Santa, Olor a Incienso, Amor Cofrade, Penitente, Nazareno… 

Semana Santa, Dolor del alma, Pasión de Dios, Cristo habla… 

Semana Santa, Pecado Humano, Perdón de Dios, Oración del Cristiano… 

 

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Que pase de mí este cáliz, 

Dijo Jesús en su oración, como 

Una sombra en la noche con 

Un beso lo entregó. 

Judas, simboliza la traición después 

el arrepentimiento, para los hombres el 

perdón, para Jesús el sufrimiento, 

sufrimiento de la cruz, que sobre 

su hombro cargó los pecados de los 

Hombres, el desprecio, la traición, 

las envidias entre hermanos, las 

maldades, el rencor… 

Todo eso hecho cruz, 

y con esa cruz cargó. 

En su frente, corona de espinas 

en su rostro, la pasión. 

 

Su madre por las esquinas 

en sus ojos el perdón. 

El perdón para los hombres, 

porque siendo el mismo Dios, 

clavado de pies y manos sobre 

una cruz murió. 

Hoy, recordando su nombre, 

reviviendo su pasión, veo a 

Jesús hecho hombre, veo la 

cara de dolor, veo la injusticia 

sin nombre, la ternura del Amor. 

Porque ese Cristo es Jesús, es Jesús 

mi Redentor, es la luz que me guía 

es para mí, mí Señor, es el hijo de María 

que con una cruz cargó. 

Hoy la vida te daría, 

para paliar tu quebranto, 

para paliar tu dolor, 

por eso el Viernes Santo, 

PADUL te pide perdón. 

Estimado Don Cristóbal consiliario de las cofradías de Padul y párroco de nuestra Iglesia Parroquial Santa María la Mayor, Presidente de la Federación de cofradías y Junta directiva, Señor alcalde de la villa de Padul, Hermanos Mayores de las Hermandades de Padul, Querida familia, Creyentes, Señoras, Señores, amigos, Bienvenidos todos y buenas noches. 

 

Es para mí un orgullo estar aquí hoy ante todos vosotros para pregonar nuestra Semana Santa, Semana Santa Paduleña. Semana Santa de Pasión. Todo pregonero, debe de empezar con unas palabras de agradecimiento para su presentador. Decirte Gracias Andrés me quedaría corto. Por tus palabras tan bellas y expresadas con tanto cariño hacia mi persona. Gracias de corazón Andrés. 

Y como no, quisiera dar las Gracias a la Federación de cofradías por haber apostado por mí persona para pregonar la Semana Santa Paduleña del año 2018, Muchísimas Gracias. 

Desde aquí, una mención de admiración, consideración y respeto para todos mis antecesores. Los pregoneros de la Semana Santa Paduleña. 

Hombres y mujeres, a veces sin más interés que su Fe, sin más oratoria que su corazón y sin mayores dotes de expresión que su sentimiento. 

Ser Paduleño, cristiano y pregonero, es algo grande, es mirar al cielo. 

Y así lo siento, espero saber transmitir en este mi pregón, el sentimiento cristiano, paduleño y humano, con el que lo he escrito. Si no lo consigo, humildemente pido perdón. 

Nada material se gana con ser pregonero, y si a veces, es someterse a un ojo crítico, no siempre comprendido, pero que creo que el simple hecho de subir a este escenario y tratar de colaborar con las tradiciones cristianas de su pueblo, ya es venerable. 

A todos, hoy más que nunca, los comprendo y admiro, porque también siento ese miedo escénico de hablar en público y la responsabilidad de tratar de transmitir, aún no se cómo, un mensaje cristiano. 

Pero también es cierto que oigo, como si una voz en mi interior me dijera: “Agradece y tranquiliza tu corazón, calma tu ánimo y no tengas temor”. 

Porque espero y deseo que mi boca solo sea el hilo conductor del sentimiento que aflora mí alma. Pues solo me siento un pecador, que ha tenido el valor de subir a este escenario para hablar del Redentor. 

Pero hablar de Jesucristo, es hablar de su vida, de su obra, de su ejemplo, de su mensaje y sobre todo de que murió, y que venciendo a la muerte resucitó y vive, y vive en cada uno de nosotros, y eso es a lo que tenemos que agarrarnos los cristianos, saber oír como Jesús habla a nuestras almas a través de la palabra que escuchamos del Evangelio en la Eucaristía. 

Mi experiencia personal como cofrade y paduleño, empezó a mi pronta edad de 15 años, donde comencé mi andadura, mis primeros pasos por el mundo cofrade. 

Mundo al que hoy no me arrepiento de pertenecer. Mis primeros pasos o comienzos fueron como costalero de Nuestro Padre Jesús de la Flagelación,  Hermandad a la que pertenezco y me enorgullezco de pertenecer. 

Los viernes eran los ensayos y teníamos que estar preparados en la casa de Antonia Villena en la calle Lepanto, sobre las nueve de la noche, todos con nuestra faja puesta y zapatillas de ensayo. Hace años era lo que se llevaba, faja costalera, que por cierto, en dos movimientos bruscos que hicieras se aflojaba y tenias que volvértela a poner porque si no te hacías daño en la espalda. Pero bueno fue pasando el tiempo y cuando llevaba tan solo cuatro años, me quisieron nombrar TESORERO de la cofradía.

  

En aquel momento me sobresaltó y me asustó. Era un cargo de gran importancia que con mi temprana edad, me daba miedo de coger. Pero que al final no lo sé, por unas cosas o por otras o porque tal vez el Señor lo quiso así; accedí al cargo y tome posesión del mismo. Me acuerdo de aquel primer año cuando comencé a elaborar los recibos de los cobros de los hermanos. Cobros que había que realizarlos casa por casa. Mi  sorpresa era tan grande, que alguna gente cuando nos recibía en su puerta de su casa, nos ofrecía hasta café, era tal la satisfacción con la que les gustaba pagar, que aquello me emocionaba y sorprendía a la vez. 

Fueron pasando los años y nuestro Hermano Mayor  Manuel me hizo una propuesta de salirme de costalero, para que fuese de acompañante de él como cargo de la cofradía. Fue tal mi asombro que aquella idea no me parecía bien, pues en aquel  momento no estábamos muchos costaleros, y no veía bien pasar de un estado a otro. Pero fueron transcurriendo los días y la propuesta seguía en la mesa y al final tuve que acceder.  

Momento en el que afloró un poco mi sentimiento costalero, iba a desaparecer mi carga e iba a ser cambiada por una vara de mando, mi uniforme de costalero por un traje negro y una camisa blanca con corbata negra. Aquello transformó toda la creencia que tenía hasta ese momento, en otra cosa. Sentimientos de costalero que fueron maravillosos.  

¡Tos por igual valientes! ¡A ésta es! 

Una exclamación con la que se te ponía el vello de punta cada vez que nuestro capataz Lázaro nos la mencionaba en cada levantá. Sensación con la que se me encogía el corazón, todo el mundo debajo del paso, no se escuchaba una voz, pendientes a las órdenes del capataz.  

¡Izquierda adelante! ¡Derecha atrás! 

Movimientos que teníamos que realizar para poder hacer los giros o revirás del paso.  

Eran sensaciones tan grandes y maravillosas, que para mí, eran como si estuviéramos meciendo al Señor por el Padul y parecía que los Sayones golpeaban menos con los látigos a Jesús de la Flagelación. 

Creo que era la Fe con la que los costaleros lo portábamos, los hombros cada vez mas resentidos con el paso del tiempo, pero que a la vez era un dolor placentero.  

¿Cuánto dolor no pasaría El cuándo lo flagelaron en el pretorio romano, el Gábbata? 

Para mí, ese dolor era insignificante. ¡Que muestra de amor hacia nosotros que se entrego y murió en una muerte de cruz! 

Ese tiempo fue para mí muy especial. Y no obstante lo sigue siendo. Pero el transcurrir del tiempo El Señor quiso que fuera avanzando en mi vida cofrade.  

Al comienzo de los ensayos mi capataz quiso que lo relevase en el puesto, puesto que me imponía demasiado respeto y para el que creía no estar capacitado. Pero que al final acepté y me fue cautivando el corazón.  

¡Gran responsabilidad es la de ser capataz!

Persona qué es los ojos y la voz del costalero. Mis primeros comienzos fueron duros, como es todo al comenzar en esta vida, pero me fue gustando cada vez más con el paso del tiempo. 

No me gustaría hablar solo de mis vivencias cofrades que en mi corta vida son dilatadas y extensas, pero que ahora no vienen al caso. 

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Un pregón ¿Es un teatro, o una representación? 

No. Creo que es algo más sencillo, es hacer en voz alta una reflexión. Es recordar a los cristianos que Jesús vivió, padeció, murió por los hombres, y resucitó porque era Dios, venciendo así a la muerte, y que vive con nosotros. Es tratar de hacernos abrir nuestro corazón a Jesús. 

Ahora quisiera hablaros de la preparación hacia la Cuaresma, (palabra que nos da que pensar). Cuaresma: significa tiempo de conversión, tiempo de cambio, de preparación en el que tenemos los cristianos una asignatura pendiente. Comenzamos el miércoles de ceniza, con la imposición de la misma, día esencial para el cristiano. 

¡polvo eres y en polvo te convertirás! 

Estas palabras nos las dice el sacerdote cuando nos impone la ceniza en la frente. Día transcendental para el cristiano que nos marca una época, un periodo en el vamos a entrar para hacernos preguntas y reflexionar ante ellas.  

Como lo hizo nuestro Señor, tiempo de preparación dónde Él sabía que tenía que hacer, porque era carne como nosotros, y como era carne, tuvo sus dudas y fue tentado por el pecado. 

Este periodo es el que nos marca la cuaresma, tiempo de preparación y esperanza para lo que va a venir: ¡la Pasión, Muerte y Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo! 

Quisiera ahora expresaros como es mi pasión, como yo la vivo y como me gustaría que la viviérais. 

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Jesús habla al pueblo. Jesús está al lado de los débiles, de los enfermos, de los desvalidos, de los pecadores. Les promete la salvación por medio de la Fe, y les anuncia la llegada del Reino de Dios. 

Cura enfermos. 

Sana a los ciegos, sordos y mudos. 

Hace andar a la gente paralitica que acuden a Él cargados de Fe. 

Resucita a muertos. 

Y por todas estas cosas es proclamado Rey, pero a él no le gusta eso y se opone. Porque les manifiesta que su reino no es de este mundo. 

La gente sigue a Jesús, y así rodeado y aclamado por el pueblo, aquel Domingo víspera de Pascua, entra en Jerusalén a lomos de un asno. 

Palmas y olivos aclamaban 

Aquel Jesús redentor, 

Como un Rey, entre los hombres, 

Como un hombre, ante Dios. 

Él, perdona mis pecados, 

Él es, mi salvador, 

Él siempre está a mi lado 

Y vive en  mi corazón. 

Padul, se viste de gala, 

Y lo saca en procesión, 

¡Domingo de ramos, 

Entre palmas y color 

Entre rezos y alegría, 

Se me escapa una oración, 

Para la Virgen del Valle 

Madre de nuestra Salvación! 

Un hombre al que el pueblo sigue y aclama, que moviliza masas, suponía un peligro para las autoridades judías, porque les podía desplazar de sus privilegios y sobre todo poner en su contra a los romanos, a los que ellos estaban sometidos. Así sacerdotes, Escribas y Fariseos le hacían preguntas, sobre su Reino, la resurrección y los tributos al César. 

Jesús les respondía: “Dar al César lo que es del César, y a Dios lo que es de Dios.” 

Y así aquellas autoridades judías enfurecidas, vieron a Jesús como un peligro que tenían que erradicar y prenderlo. 

Conspiran con unos de sus discípulos, Judas Iscariote, a cambio de unas miserables monedas, para llevarlo ante Jesús. 

Jesús ya sabe su destino final. 

Ha de someterse a la voluntad del Padre y sabe que va a morir por los hombres, para  la salvación de sus pecados. 

Reúne a sus doce discípulos en una cena: La Última Cena. 

Y les dice: 

“Un mandamiento nuevo os doy, amaos los unos a los otros como yo os he amado.” 

Terminada la cena,  Jesús y sus discípulos se retiraron a Orar al Huerto de los Olivos de Getsemaní.  Jesús entra en Oración con el Padre y siente miedo y angustia porque sabía lo que le iba a suceder, y dice:

 

“Padre, aparta de mí este cáliz, pero que no se haga mi voluntad sino la tuya”. 

Cuantas veces los hombres nos enfrentamos a situaciones trágicas de la vida, como enfermedades, la desesperación o la muerte. Cuantas veces no le pedimos al Señor que nos aparte este cáliz en problemas familiares, laborales, económicos o en la sala de espera de un hospital, cuando se convierte, en sala de espera sin esperanza.  

 

Pero los cristianos como seguidores de Jesús nos debemos a nuestra Fe y debemos aceptar su voluntad.

 

Jesús huerto y oración, 

blanca y tenue devoción, 

camina ya en procesión, 

noche del Viernes Santo. 

Penitente sin calzado, 

penitente dolorido, 

penitente encadenado, 

con el corazón erguido. 

Tu oración llega hasta el cielo, 

busca la paz en tu alma, 

que te sirva de consuelo. 

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Un grupo de soldados armados con espadas y palos guiados por Judas, llegaron hasta el Huerto de Getsemaní, donde se encontraron a Jesús. Judas lo besó en la mejilla, delatando así su identidad, Jesús le dijo: “Con un beso entregas al Hijo del Hombre.” 

Jesús fue arrestado y atado, y conducido ante el sumo Sacerdote “Caifás”, para ser juzgado ante el Sanedrín, que era la Asamblea o Consejo de Sabios, que actuaban como jueces. 

Fue interrogado, falsamente juzgado y predispuesto a ser condenado. En el interrogatorio, Jesús, no negó su identidad y tampoco se apartó de su verdad. Finalmente, Caifás le preguntó a Jesús. ¿Eres tú el Mesías? Jesús respondió: “Tu lo has dicho”.  Ante tal respuesta el Sumo Sacerdote, se rasgó las vestiduras ante lo que consideraba una blasfemia. 

Y así, Jesús, sólo, abandonado, sin ningún derecho a defensa y humillado por todos, fue Reo de Muerte. 

 

 

Jesús preso y atado, 

como un hombre perseguido, 

como un Dios, humillado, 

a Pilatos, es conducido. 

Iglesia Santa María la Mayor 

abre tus puertas a Padul, 

que sale el Redentor, 

Y a Jesús, lo llevan preso. 

Iglesia Santa María la Mayor 

abre tus puertas a Jesús, 

clavado en el corazón, 

clavado lleva una cruz. 

Y con la mirada al cielo, con el 

dolor de una madre que a 

su hijo, lo llevan preso, costaleros de 

la Flagelación subid el trono a los cielos, 

que pueda ver a Jesús el Rey del Universo. 

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En que situaciones no flagelamos, condenamos, interrogamos falsamente al prójimo. Diría que muchas. Somos por naturaleza así, predispuestas a condenar el mal ajeno, sin escuchar antes la voz de las personas. Porque no siempre se juzgan las cosas con la misma vara de medir. 

Hay situaciones en la vida en la que no escuchamos a los demás, ni a nuestra propia familia, ni a vecinos… en resumidas cuentas a nuestros conciudadanos de a pie. Ya sea por nuestra falta de tiempo, material o económica en algunos casos. Pero si sabemos juzgarlos y criticarlos fácilmente. En vez, de prestarles un poco de Amor, cariño, compasión o saber escuchar. 

 

Tengo que pararme un poco en la Flagelación, porque como ya sabéis, la llevo casi en la sangre.  Representa para mi tanto dolor que la escena siempre me estremece el cuerpo. Cuanta crueldad no pasaría Jesús cuando aquellos sayones se cebaron con Él hasta casi matarlo. Esos latigazos tan desgarradores y con tanta crueldad que descargaron con Él en todo su cuerpo. Y aquel hombre, indefenso, ensangrentado, atado a una columna en aquel impresionante dolor, ni un solo quejido, ni una sola palabra, solo da como respuesta la expresión de su mirada. Y es verdad esto de la mirada, porque nos quedamos viendo la cara de nuestro Señor de la Flagelación y la tiene tan dulce, tan fuera de sí, que parece como si lo que estuviera pasando no fuese con Él. Yo creo que es tan grande el Amor hacia nosotros que en esos momentos de dolor pareciesen que fueran con otra persona y no con Él. 

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Y presentado al pueblo, ensangrentado tras ser flagelado, no se conformaron y gritaron enfurecidos: “¡CRUCIFÍCALE! ¡CRUCIFÍCALE!” 

Pilatos, no vió culpa en aquel hombre, pero después de todo, ¿Quién era Jesús?, sólo un pobre hombre de Galilea, tal vez un loco, un idealista, un hombre que provenía de una pequeña aldea, Nazaret, así que se lavó sus manos en prueba de exculparse de aquella muerte, y entregó a Jesús a los judíos para ser crucificado. 

Le colocaron una corona de espinas y una caña como cedro en sus manos. Y le hicieron cargar con una pesada cruz, camino del Monte Calvario, donde sería crucificado. 

En este trayecto, Jesús sufrió Tres Caídas. La pérdida de sangre, y el agotamiento físico le produjeron el desfallecimiento. Un soldado, lo quiso levantar a latigazos y mandó que le ayudara un cirineo, y entre burlas… le dijeron: “Es solo un Nazareno” 

Decir Nazareno es…. 

es rezar a Dios con fuerza, 

es cumplir una promesa, 

un sentimiento de Fe. 

Decir Nazareno es…. 

es decir Padre Jesús, 

es unirse a su cruz, 

es sentir, su gran poder. 

Y no me gustaría olvidarme de esa mirada cuando Jesús por el sufrimiento del peso de la cruz fue caído por tres veces; 

Es verdad que me ha mirao, 

que alegría, que emoción. 

¡eres tu padre Jesús! 

eres la Fe que me guía 

mi pena y mi alegría 

yo soy sombra, tu mi luz. 

¡Eres tu padre Jesús! 

de los hombres redentor 

de madera , es tu cruz, 

y rojo tu color. 

Pero tú eres verdad, 

eres mi Cristo Jesús, 

Rey del amor y pasiones, 

del fervor y de ilusiones, 

Rey de la paz y consuelo, 

eres el rey del Universo, 

y eso es una gran verdad, 

qué no se puede borrar, 

porque está escrito,  en el cielo. 

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Llegado al monte calvario, fue clavado en la cruz, entre dos malhechores. Jesús ya derrotado como hombre, sin fuerzas dice al Padre: 

“Padre, ¿por qué, me has abandonado?”. 

Su madre estaba allí, pero Jesús la quería liberar de aquel terrible sufrimiento.  

¡No sufras más! y mirando a Juan su discípulo amado le dice: 

“Madre, he ahí a tu hijo….Juan, he ahí a tu Madre” 

Caridad también pidió Jesús a su Padre para sus propios verdugos.

 

“Padre… perdónales, porque no saben lo que hacen”. 

Cuanto amor derramado hasta el último aliento de su vida nos dio Jesús. Quien mirando al cielo, encomendó su Espíritu a su Padre y Expiró.  

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Quedaste mirando al cielo 

Cristo en tu expiración, 

Tu Madre, mirando al suelo, 

Desamparo de tu amor. 

En aquel monte calvario, 

En aquella cruz clavado, 

Tu madre, al pie de la cruz, 

Era tú único amparo, 

Amparo para Jesús, 

Y todo desamparado. 

Y expiraste en la cruz 

Un suspiro de bondad, 

Así moría Jesús, 

Nacía la Caridad. 

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Pocos quedaron allí una vez que expiro Jesús, para recoger su cuerpo. Juan, María Magdalena y su Madre. 

 

 

 

Si en tus brazos en Belén 

Lo meciste al nacer, 

A tus brazos vuelve muerto, 

Lo entrega Jerusalén, 

A ese hombre de bien 

Culminando tu amargura, 

Se cumplen las escrituras 

Y nace el descendimiento. 

En tus brazos esta Jesús 

No le mires las heridas, 

No lo cubras con tu manto, 

Su preciosísima sangre, 

No la mojes con tu llanto. 

Angustia, su madre eres, 

Y fuiste Encarnación, 

Transmitiste tú la paz, 

Sentiste el Mayor dolor, 

Esperanza en su lamento 

Angustia de Cristo muerto. 

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Poco tiempo dejaron velar el cuerpo de Jesús. Aún estando muerto, atraía pasión, intriga, recelo, temor, desconfianza. Entonces las autoridades judías se plantearon custodiar el cuerpo de Jesús, para acabar así con el temor que podía levantar su cuerpo. Y pidieron a Pilatos que pusiera una guardia de soldados, para que así nadie pudiera robar su cuerpo. 

 

Penitente. ¿Tú que sientes? 

Sólo, inmóvil, callado, 

Negra túnica en tu cuerpo, 

Y el rostro tapado. 

Delante, Jesús yacente, 

La Soledad a tu lado. 

Penitente, ¿Tú que sientes? 

¿Qué sientes tú penitente… 

Cuando velas a Jesús?, 

Tu cirio, solo es tu mente, 

Tú alma, lleva la luz, 

Porque nadie puede verte 

Para nadie existes tú. 

Eres figura certera de ese 

Turno de vela que está velando a Jesús. 

Ahí, no existe la gente, 

No hay dinero, ni virtud, 

Ni grandeza, ni pobreza, 

Ni lujos, ni vanidad, 

Ni secretos, ni rencores, 

Ni endivias, ni falsedad, 

Sólo, el hombre desnudo, 

Desnudo con su verdad. 

No hay palabras que describan, 

Lo que se siente al velar, 

Es hablar con Dios a solas, 

Es sentir mi soledad, 

Es pedir perdón a Dios y 

Aprender a perdonar. 

Es encontrarse uno mismo, 

Cara y cruz, con su verdad. 

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Tan marciales y con esa jerarquía, pasan desfilando ese grupo de soldados romanos, por las calles de nuestro pueblo la noche del Viernes Santo. 

Cuerpo que llevan desnudo, envuelto entre sábanas, portado por cuatro nicodemus, y acompañado con su madre detrás. Tal es la soledad y el silencio,  que producen al pasar. 

No se pueden olvidar esas tres Marías que acompañan a su madre, en ese trance de dolor, hasta el sepulcro que es donde Cristo se va a quedar. 

Este calvario llega a su fin con tres imágenes muy emblemáticas para mí. Es San Juan Evangelista, La Dolorosa y la Cruz del Santo Sudario. Es la escena más viviente que quedó de aquel acontecimiento tan grandioso, para el mundo entero.  

Solos en aquel calvario se quedaron su Madre y su discípulo amado. Es el final que Jesús nos quiso dar, y con la que nos quedamos los paduleños al verla pasar, ¡que sufrimiento que angustia ver a su hijo pasar!

 

La gente, poco a poco se disuelve, entre comentarios, reflexiones, cansancio y plegarias, las calles van quedando desiertas…… 

 

..Padul se retira…  

y la villa duerme callada… 

 La alba luna expectante, 

Se resiste a olvidar, 

Que ha visto al hijo de Dios, 

En Padul procesionar. 

El viento, loco perdío 

Loco en la noche llorando, 

Con quejidos de trompetas, 

Y de tambores callando. 

Porque huele a Jesús, 

Que en el huerto esta orando. 

Preso va por los romanos, 

Al filo de la madrugá, 

Ilumina su columna, y esas 

Manos, siempre atás. 

Son los duendes de la noche, 

Que acaban de despertar, viven, 

En el eco del viento, 

Y rezan de madrugá. 

Duendes, estrellas, alba luna, noche, rezo, 

Qué más da, 

Sólo es Padul que sueña, 

El Viernes Santo de madrugá. 

El mundo, quedó en silencio, 

La vida, siguió sin Él, 

Expectantes, cautelosos, 

Solo quedaba la Fe, 

Y un manto de desencanto, 

Cubría Jerusalén. 

Aquel domingo de Pascua, 

Después del amanecer, 

Tres mujeres visitaron a Jesús 

De Nazaret. 

Y no hallaron romanos, 

La piedra, sé dejo correr, 

La tumba estaba vacía, 

En el suelo, el sudario, 

Sabanas lo cubrían, 

Pero allí no estaba Él. 

Se cumple la PROFECIA. 

 

Llegado este momento, nos encontramos ante el mayor acontecimiento, y único en la historia. 

Ante la mayor manifestación de Fe. Se enciende el verdadero cirio, el que más ilumina, la luz de la vida. 

Verdaderamente, ¡Jesús era el hijo de Dios, hecho hombre, murió por los hombres y ha vencido la muerte con su resurrección! 

 

 

¡Jesús ha resucitado! 

Jesús resucitado, se le apareció a las mujeres y les dijo: 

“Ir a contar lo que habéis visto”. 

Pedro y Juan corrieron hasta el sepulcro y efectivamente estaba vacía. Pero una voz les dijo: 

“¿Por qué buscáis entre los muertos, a quien vive?”.

 

Eh aquí la grandeza de su mensaje, y así fueron sus palabras: 

“Paz a los hombres, de buena voluntad”. 

Y este es el mensaje que debemos seguir los cristianos, escuchar la palabra de Jesús, que es la voluntad de Dios, porque Jesús sigue viviendo en cada uno de nosotros, Jesús habita en nuestros corazones, y es testigo de nuestras acciones. 

Campanas sonad con fuerza, 

Anunciad la resurrección, 

Padul se viste de gala 

Y lo saca en procesión, 

Domingo por la mañana. 

Cada calle, cada plaza, 

Cada puerta, cada balcón, 

Cada familia cristiana, 

Recibe su bendición. 

Hermandades que le siguen, 

Estandartes y pendón, 

Con la cara descubierta, 

Mostrándole su calor. 

Porque ese Cristo apenado, 

Que salió en procesión 

Que va en tu simpecado, 

Hoy ya no siente dolor 

Hoy, esta resucitado, 

Y nos da su bendición. 

 

 

….HE DICHO 

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